Némesis

Diario de Sharanon vyn Feir

Bitácora - Sesión 1 (El Viaje)

Este es el diario personal y confidencial de Sharanon vyn Feir relativo a la expedición de Uvenn.

Tal y como he dejado estipulado en mi testamento, en caso de fallecimiento o desaparición, este diario deberá ser entregado a mi madre, Shara vyn Feir, o a cualquiera de sus legítimos herederos. No se autoriza la publicación ni la manipulación de cualquier clase de la información contenida en el mismo.

Entrada Primera.

Es frustrante. Estoy a un paso de partir a Uvenn y nos tienen a la espera de que la nave esté preparada. ¿Dos días? ¿Una semana? Nadie sabe nada. Intento controlar mis nervios.

Ayer estuve viendo nuestra nave, Eva. Mientras la mayoría hibernen, habrá grupos que se hagan cargo del funcionamiento de la nave. Formo parte de la última guardia. No entiendo porque me han nombrado parte del grupo, no tengo ni idea de mantenimiento ni de naves. Incluso pensé en poner una queja, bastante he pagado ya por el billete como para tener que trabajar como guardia de segudiad. Sin embargo lo pensé dos veces. El Coronel Grant, mando militar de la nave, y Yakov Seurel, diplomático de Evén serán parte de mi grupo junto con Virgil, jefe de ingenieros de Stellar Design, un viejo conocido que realizó trabajos para Vaircorp. Todos ellos pueden ser valiosos aliados en un futuro cercano. Aliados que no me sobrarán en Uvenn, tal y como me recordó Carolina.

Carolina Enderaiz, responsable de Stellar Design, nuestro “desinteresado benefactor” que se ha tomado la molestia de organizar esta expedición. Durante el cóctel de bienvenida acudió a intentar intimidarme y a recordarme lo insignificante que soy. Si es así y no tengo ninguna posibilidad, ¿por qué perdió su tiempo conmigo? Fue una señal de debilidad y un error de estrategia. Me pregunto cuantos errores más se permitirá.

Antes de la presentación y el cóctel conocí a una mujer más agradable que la Sra. Endariz. Maya, periodista y miembro de la expedición. Encantadora. Tuvo la amabilidad de enseñarme la nave ayer.

Entrada Segunda:

En unos minutos saldré para Eva, para mi destino. He ganado la primera batalla, parto con la expedición a Uvenn. Vaircorp resurgirá de sus cenizas.

Entrada Tercera.

Hemos llegado. El EVA orbita Uvenn. Desde la ventana de mi camarote observo el planeta verde y vienen a mi memoria todos los vyn Feir que me han precedido y que han soñado con este momento.

Hemos tenido un viaje accidentado que a poco estuvo de costarnos la vida a todos.

Un cabo que asignado a nuestra guardia despertó a dos de sus compañeros. Su intención era colocar una bomba en el camarote de Yakov. Al parecer Yakov tuvo algo que ver en cierto incidente en Mine y los terroristas quisieron ajustar cuentas. Me pregunto quien permitió que estos hombres se unieran a la misión y quien asignó a uno de ellos para una de las guardias. Espero que rueden cabezas a nuestra vuelta. Cuando saltó la alarma el Coronel Grant y Ariadna, suboficial del EVA, intentaron localizar a los “despertados” y al cabo Lazslo. Encontraron a una de los terroristas que hizo explotar la bomba que estaba manipulando. La suboficial Ariadna y la terrorista murieron en el acto quedando el Coronel Grant malherido en la cubierta cuatro que estaba en llamas. El técnico de la nave, Hideo, era partidario de despresurizar inmediatamente la cubierta 4 lo cual significaría la muerte del coronel. Pese a que su razonamiento pudiera parecer acertado ya que estaban en juego una veintena de vainas, se me antojaba inmoral dejar morir al general de aquella forma. Es curioso como afecta a tu forma de pensar el hecho de estar ante una situación extrema. Creo que salta a la superficie tu verdadero yo. Yakov y yo convencimos a Hideo para que esperase y así dar tiempo al coronel para salir de la cubierta. Me dirigí a la misma al objeto de entrar y ayudarle a salir, lo cual puede hacer justo antes de que se despresurizara la cubierta.

Aquí no terminaron nuestros problemas. Quedaban dos terroristas que habían tomado a Virgil como rehén, y amenzaban con volar la cubierta sexta, donde por desgracia se encontraba hibernando Maya. Después de recomponerse el Coronel Grant desapareció, asumimos que se dirigió sin más a acabar con los terroristas. Yakov se puso al frente de la negociación. Los terroristas pedían la entrega de la terrorista muerta (supongo que desconocían su estado tras la explosión de la bomba) y la entrega del propio Yakov. Hideo era partidario de entregar a Yakov (me pregunto que clase de putadas le hicieron sus padres de pequeño) mientras que Yakov y yo nos oponíamos a ello en la confianza de que el Coronel Grant resolviera la situación. Ante la falta de acuerdo con los terroristas se me ocurrió ganar tiempo. Les convencí de que la terrorista estaba bien pero inconsciente en la enfermería y que si la querían, debían ir ellos a buscarla. El plan era sencillo, disfrazar a Hideo como la terrorista y reducir a sus compañeros cuando fueran a buscarla a la enfermería. Sin embargo no hubo más tiempo, los terroristas hicieron explotar la bomba en la cubierta seis, incendiando la misma y dañando la estructura omega de la nave.

Nos encontramos ante un dilema. El protocolo establecía que se soltara lastre, es decir, que se lanzara al espacio la cubierta sexta. Sin embargo existía la posibilidad de que un técnico saliera al espacio y restableciera la integridad del campo. Para ello contábamos con 15 minutos. De nuevo teníamos la disyuntiva de intentar salvar o no las vidas de nuestros compañeros. La opción cobarde de soltar lastre matando así a más de veinte personas y perdiendo material importante para la supervivencia del resto se me antojaba inaceptable. Debíamos hacer todo lo posible para salvar a aquella gente, y de ello convencí a todos los demás.

El héroe de la jornada, Virgil, asumió valientemente la responsabilidad. Hideo, el otro técnico de la nave, se mostró reticente al principio, pero pudimos convencerle para que cooperase. Virgil reparó el campo y conseguimos in extremis reiniciar el campo (no sé cuantas veces golpeé el botón de reinicio hasta que le dio por funcionar).

Salvada la nave y la mayoría de sus ocupantes procedimos a despertar a la capitana. Una vez le contamos lo sucedido entro en cólera y nos soltó una sarta de tonterías en cuanto a lo “imprudente” que habíamos sido. Salvamos su nave y sus ocupantes actuando más allá del deber encomendado. No sé que más esperaba que hiciéramos. Asimismo me recriminó que llevase un arma ·escondida”. Lo cierto es que no he escondido el arma que portaba, nadie me indicó que estuviese prohibido llevar armas en la nave y este arma estuvo siempre en mi equipaje a la vista de cualquier comprobación.

Todos estos incidentes han servido para ganarme unos valiosos alidados y camaradas para mi labor en Uvenn. Por otro lado dudo que la capitana nos guarde rencor, ya que nos invitó al puente para escuchar el mensaje recibido desde Uvenn. Un mensaje de bienvenida y de solicitud de ayuda. ¡Hay supervivientes en Uvenn! El corazón me dio un vuelco cuando escuche su voz distorsionada. Mis probabilidades de éxito han aumentado exponencialmente.

Me muero de ganas de bajar a la superficie. Estoy moviéndome para intentar ser de los primeros en ser transportados.

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vga

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